Cuántas horas hay que echarle de verdad
¿Cuántas horas hace falta para sacar una ingeniería? La respuesta honesta, sin postureo de las 14 horas ni de que se aprueba sin dar palo al agua.
No hay un número mágico, y las horas mal contadas engañan. Vale más el trabajo constante al día que los atracones. Lo que de verdad marca la diferencia no es echar más horas sueltas, sino no descolgarse de las asignaturas de base. Constancia por encima de intensidad.
Es de las preguntas que más me hacen los que van a empezar, y la respuesta honesta es incómoda: depende, y cualquiera que te suelte un número exacto te está vendiendo algo. Pero sí puedo contar lo que he visto que funciona y lo que no.
Las horas mal contadas no cuentan
«Le echo seis horas al día» no quiere decir nada si de esas seis, tres son con el móvil al lado, mirando soluciones y releyendo apuntes en piloto automático. Una hora de problemas con la hoja en blanco, peleando de verdad, rinde más que una tarde entera de estudio blando. Antes de preguntarte cuántas horas echas, pregúntate cuántas de esas son de verdad.
La constancia gana a la intensidad
Lo que mejor me ha funcionado, con mucha diferencia, es el trabajo repartido: un poco cada día en las asignaturas de base es infinitamente mejor que un atracón el fin de semana. No por disciplina de manual, sino por cómo son estas asignaturas: como construyen unas sobre otras, si te desenganchas una semana, la siguiente no entiendes porque te falta el escalón de antes. La constancia no es una virtud aquí, es la única forma de que la cadena no se rompa.
No es cuántas horas, es no descolgarse
Si tuviera que quedarme con una sola idea sobre el tiempo, no sería un número de horas: sería no descolgarse de las gordas. Mantenerte enganchado a Cálculo, a Termo, a Fluidos —aunque algunos días sea poquito y a rastras— es lo que evita el agujero del que ya no se sale. Volver desde muy atrás en una asignatura de base cuesta muchísimas más horas que no haberse ido nunca del todo.
Descansar también es parte del cálculo
Y ojo con el otro extremo. Presumir de estudiar hasta las tantas todos los días no es admirable y además no funciona: rindes peor, retienes menos y te quemas para febrero, que es largo. El cerebro cansado repite errores y no aprende. Dormir y desconectar no es tiempo robado al estudio; es lo que hace que las horas que sí estudias sirvan. Una carrera es una cosa larga, y hay que llegar entero.
Medirme por horas de silla en vez de por trabajo hecho. Podía pasar una tarde entera «estudiando» y quedarme tranquilo por las horas, aunque no hubiera resuelto un solo problema del tirón. Ahora me fijo en qué he sido capaz de hacer sin ayuda, no en cuánto rato estuve sentado.