Estudiar en grupo sin perder el tiempo
Estudiar en grupo puede multiplicar o puede ser una tarde tirada. Cuándo me junto con gente, cuándo estudio solo y cómo evito que la quedada acabe en nada.
El grupo va bien para desatascar dudas y para explicarte cosas entre vosotros; va fatal para aprender un tema de cero, que eso es solo tuyo. Yo entiendo y hago los problemas solo, y quedo para resolver dudas concretas. Y en clase se colabora mucho más de lo que se compite.
Sobre estudiar solo o acompañado hay mucho postureo. La verdad, para mí, es que cada uno sirve para una cosa distinta, y mezclarlos mal es perder la tarde. Así lo llevo.
Lo que de verdad se aprende, se aprende solo
La parte de sentarse a entender un tema nuevo y de pelear los problemas con la hoja en blanco la hago solo. Es la que no se puede delegar: si en la quedada alguien resuelve el problema y tú asientes, te vas con la sensación de saberlo y con las manos vacías. Aprender a resolver es algo que te pasa a ti, en tu cabeza, peleándote tú. Eso primero, y en solitario.
Para qué es buenísimo el grupo
El grupo brilla después: para desatascar dudas concretas y para explicaros cosas entre vosotros. Explicarle a alguien por qué aquí va integración por partes te obliga a entenderlo de verdad, y es de las mejores formas de fijar. Y muchas veces un compañero te suelta en dos frases justo la idea que llevabas media hora sin ver. Un rato de dudas en grupo, cuando cada uno ya se ha peleado por su cuenta, rinde muchísimo.
La quedada que acaba en nada
El peligro es la quedada sin objetivo: cinco personas, un tema abierto por ninguna parte y la tarde escurriéndose entre conversación y móvil. Para que no pase, quedo con algo concreto —«estas dudas», «este examen de otro año»— y con la teoría ya mirada por cada uno de casa. El grupo es para resolver, no para empezar de cero entre todos.
El ambiente: se colabora más de lo que parece
Y sobre lo de si se compite o se colabora: mi experiencia es que se colabora, y bastante. La idea de todos contra todos es más de película que de aula real. Al final estáis todos en el mismo barco, sufriendo las mismas asignaturas, y lo normal es que os paséis apuntes, dudas y exámenes viejos. Buscar a esa gente cuanto antes, en primero, es de las mejores cosas que puedes hacer, y no solo por las notas.
Quedar para «estudiar juntos» un tema que ninguno se había mirado. Acabábamos empezando de cero entre todos, a medio gas, y la tarde no cundía nada. Ahora cada uno lleva la teoría vista de casa y el grupo es solo para dudas y problemas: así sí suma.